Mecanismos de evasiónLa "psicología de la obediencia" se considera como un área de importancia dentro de la psicología social ¿Por qué las personas obedecen en situaciones contrarias a los derechos humanos? ¿Por qué la gente normal puede cometer crímenes horrendos? Dos tesis intentan responder a esta pregunta. La primera, a partir del trabajo de Hannah Arendt, "Eichman en Jerusalén" (1961) y de Philip Zimbardo (1973), quienes sugieren que el contexto de grupo influencia los comportamientos crueles. Los individuos se hallan prisioneros de las normas sociales y las reproducen; "dales un rol, y verás como se comportan". Si el rol es ser torturador, se tendrán torturadores.
Una tesis más reciente (Reicher y Haslan, 2006), revela que el grupo influye, pero también las personas pueden resistirse, ya que la identidad grupal es flexible. Hay conformismo, pero también resistencia.
¿De qué depende que sea conformismo o resistencia? Dos variables influyen: la cultura de una sociedad -hay sociedades más abiertas y más cerradas, más tolerantes y menos tolerantes- y la "eficacia política". Si hay éxitos, esto refuerza la resistencia. Si no los hay, se refuerza el fracaso, que promueve el conformismo y la aceptación. Algo de esto último pudiera estar pasando en Venezuela.
¿Por qué? Muchos se quejan del silencio que hay en la sociedad venezolana ante determinados hechos que ocurren, que demandan movilización o respuestas en contra más contundentes.
Una vía tentativa para explicarlos es que, ante el fracaso de las alternativas al gobierno para mostrar organización y fuerza política, esto pavimentó el camino para que la sociedad acepte un modelo cada vez más autoritario. El golpe del 11 de abril y el paro, ambos en 2002, de acuerdo a esta visión, tuvieron efectos no esperados: ante estos dos descalabros, hoy muchos justifican la "mano dura" del gobierno con mayor fuerza que hace dos o tres años. Ante la imposibilidad de manejar el poder y ser alternativa, la respuesta es un comportamiento proclive al autoritarismo y al cinismo, que se ve con fuerza en la sociedad venezolana.
Esta incapacidad de ser poder genera sus propias justificaciones, y algunas de ellas se leen en la prensa, en la pluma de diferentes articulistas. Hay tres que resaltan:
1.-"En la 'IV república' también pasaba": todo tiene su referente en el pasado. Si hoy hay leyes draconianas para el sector alimentos, la respuesta es "pero eso también ocurrió en el gobierno de Jaime Lusinchi".
2.-"Los dos hablan mucha paja": tanto el gobierno como la oposición amplifican los temores, por lo que mejor es no prestar atención y ser "serenos y astutos". Es decir, ajustarse a la realidad. Al fin y al cabo ¿No se estatizó la CANTV al mejor estilo de Wall Street, con OPA incluida?
3.-"Puede ser verdad, pero de todas formas no va a pasar": aunque el experimento del "socialismo monolítico" (Maurice Duverger) sea una realidad, al final no se va a poder aplicar porque no hay condiciones para ello, "ves, cuando Chávez se dio cuenta que las cooperativas no podían hacer el viaducto a La Guaira, tuvo que llamar la empresa privada". Entonces, hay que apostar a la curva de aprendizaje del Jefe del Estado ¿Cuándo aprenderá todo lo que tiene que aprender? ¿En el 2021?
Los tres mecanismos descritos más bien evidencian el ajuste psicológico y político ante el fracaso de darle consistencia al poder de las alternativas al gobierno -que lo tienen, y mucho- y ocurre lo contrario: el conformismo, "y hay que echar pa´lante". Ciertamente, hay incertidumbre: muchas cosas pueden pasar, pero lo que no parece razonable es decir que, como al final el proyecto del gobierno no va a tener éxito, mejor es no hacer nada y esperar a que fracase -y sacar los dólares mientras se pueda. Es decir, la muy venezolana salida -la viveza criolla- de cohabitar, de moldearse a las circunstancias, y no innovar. Esto refuerza la idea que no hay salida posible en el país, sino sólo la suerte o esperar.
¿Cómo superar este estado? La misma teoría sugiere que lo primero es asumir el poder que se tiene, y desafiar lo que parece "normal". Cuando se tiene identidad, es que comienzan a verse las alternativas. Las tiranías aparecen no por exceso de poder sino, aunque no se crea, por la carencia de poder. Cuando los grupos no deciden usar el que tienen o fracasan en hacerlo. Más que lamentarse de las circunstancias, hay que desafiar.
Una tesis más reciente (Reicher y Haslan, 2006), revela que el grupo influye, pero también las personas pueden resistirse, ya que la identidad grupal es flexible. Hay conformismo, pero también resistencia.
¿De qué depende que sea conformismo o resistencia? Dos variables influyen: la cultura de una sociedad -hay sociedades más abiertas y más cerradas, más tolerantes y menos tolerantes- y la "eficacia política". Si hay éxitos, esto refuerza la resistencia. Si no los hay, se refuerza el fracaso, que promueve el conformismo y la aceptación. Algo de esto último pudiera estar pasando en Venezuela.
¿Por qué? Muchos se quejan del silencio que hay en la sociedad venezolana ante determinados hechos que ocurren, que demandan movilización o respuestas en contra más contundentes.
Una vía tentativa para explicarlos es que, ante el fracaso de las alternativas al gobierno para mostrar organización y fuerza política, esto pavimentó el camino para que la sociedad acepte un modelo cada vez más autoritario. El golpe del 11 de abril y el paro, ambos en 2002, de acuerdo a esta visión, tuvieron efectos no esperados: ante estos dos descalabros, hoy muchos justifican la "mano dura" del gobierno con mayor fuerza que hace dos o tres años. Ante la imposibilidad de manejar el poder y ser alternativa, la respuesta es un comportamiento proclive al autoritarismo y al cinismo, que se ve con fuerza en la sociedad venezolana.
Esta incapacidad de ser poder genera sus propias justificaciones, y algunas de ellas se leen en la prensa, en la pluma de diferentes articulistas. Hay tres que resaltan:
1.-"En la 'IV república' también pasaba": todo tiene su referente en el pasado. Si hoy hay leyes draconianas para el sector alimentos, la respuesta es "pero eso también ocurrió en el gobierno de Jaime Lusinchi".
2.-"Los dos hablan mucha paja": tanto el gobierno como la oposición amplifican los temores, por lo que mejor es no prestar atención y ser "serenos y astutos". Es decir, ajustarse a la realidad. Al fin y al cabo ¿No se estatizó la CANTV al mejor estilo de Wall Street, con OPA incluida?
3.-"Puede ser verdad, pero de todas formas no va a pasar": aunque el experimento del "socialismo monolítico" (Maurice Duverger) sea una realidad, al final no se va a poder aplicar porque no hay condiciones para ello, "ves, cuando Chávez se dio cuenta que las cooperativas no podían hacer el viaducto a La Guaira, tuvo que llamar la empresa privada". Entonces, hay que apostar a la curva de aprendizaje del Jefe del Estado ¿Cuándo aprenderá todo lo que tiene que aprender? ¿En el 2021?
Los tres mecanismos descritos más bien evidencian el ajuste psicológico y político ante el fracaso de darle consistencia al poder de las alternativas al gobierno -que lo tienen, y mucho- y ocurre lo contrario: el conformismo, "y hay que echar pa´lante". Ciertamente, hay incertidumbre: muchas cosas pueden pasar, pero lo que no parece razonable es decir que, como al final el proyecto del gobierno no va a tener éxito, mejor es no hacer nada y esperar a que fracase -y sacar los dólares mientras se pueda. Es decir, la muy venezolana salida -la viveza criolla- de cohabitar, de moldearse a las circunstancias, y no innovar. Esto refuerza la idea que no hay salida posible en el país, sino sólo la suerte o esperar.
¿Cómo superar este estado? La misma teoría sugiere que lo primero es asumir el poder que se tiene, y desafiar lo que parece "normal". Cuando se tiene identidad, es que comienzan a verse las alternativas. Las tiranías aparecen no por exceso de poder sino, aunque no se crea, por la carencia de poder. Cuando los grupos no deciden usar el que tienen o fracasan en hacerlo. Más que lamentarse de las circunstancias, hay que desafiar.
